El término cardiomiopatía dilatada asociada a la dieta (CMD-ad) describe un cuadro caracterizado por dilatación ventricular, disfunción sistólica y, frecuentemente, arritmias, asociado a factores nutricionales más que a un origen genético. Se ha relacionado con dietas ricas en ingredientes poco convencionales, especialmente leguminosas. Aunque diversos estudios han encontrado mayores diámetros ventriculares y menor función sistólica, así como recuperación parcial o completa tras cambiar la dieta, no se ha demostrado una causalidad directa ni se conoce con claridad el mecanismo involucrado. Además, no todos los perros expuestos desarrollan la enfermedad, lo que sugiere la participación de factores individuales y un origen multifactorial.
El eje intestino-corazón hace referencia a la comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal, particularmente su microbioma, y el sistema cardiovascular. La microbiota participa en la homeostasis metabólica e inmunológica mediante diversas vías de señalización y sus alteraciones, conocidas como disbiosis, se han relacionado con enfermedades gastrointestinales, metabólicas, inmunológicas y cardiovasculares.
En este contexto, las dietas con altas cantidades de leguminosas pueden modificar la composición y diversidad de la microbiota intestinal canina. Esto plantea la posibilidad de que dichos cambios participen en el desarrollo de la cardiomiopatía dilatada y constituye la base del proyecto de investigación descrito al final de este artículo.
Cardiomiopatía Dilatada Canina
La cardiomiopatía dilatada canina (CMD) es una de las enfermedades cardiacas adquiridas más frecuentes en perros, especialmente en razas grandes, y constituye la principal cardiomiopatía de origen miocárdico. Puede ser primaria o secundaria; la forma primaria o idiopática afecta particularmente a razas como Dóberman Pinscher, Gran Danés, Bóxer y Terranova, en las que se han identificado mutaciones y patrones hereditarios. Entre las causas secundarias se encuentran enfermedades endocrinas, miocarditis, taquicardia crónica, fármacos cardiotóxicos y deficiencias nutricionales.
El diagnóstico se basa principalmente en ecocardiografía y electrocardiografía, complementadas con la identificación de factores de riesgo mediante anamnesis y biomarcadores como NT-proBNP y troponina I cardiaca.
La CMD asociada a la dieta cobró especial relevancia tras una alerta de la FDA en 2019 por el aumento de reportes en razas no predispuestas y su posible relación con dietas alternativas o no convencionales, frecuentemente agrupadas como BEG (boutique, exotic ingredients, grain-free), muchas de las cuales contenían altas cantidades de leguminosas. Desde entonces, algunos estudios han respaldado esta asociación, mientras otros no han encontrado cambios cardiacos significativos tras alimentar perros con dietas altas en leguminosas, por lo que no se ha establecido una relación causal directa.
Actualmente se plantea que la CMD-ad podría tener un origen multifactorial, en el que intervienen la composición de la dieta, micronutrientes, factores antinutricionales y procesamiento, además de características individuales como raza, peso y edad. Una de las hipótesis propone a la microbiota intestinal como vínculo entre la dieta y el corazón, debido a que sus modificaciones podrían alterar el metabolismo de aminoácidos y otros compuestos relacionados con la función cardiovascular.
Microbiota y el Eje Intestino-Corazón
El tracto gastrointestinal alberga una comunidad diversa de microorganismos cuya información genética y actividad metabólica conforman el microbioma intestinal. Las bacterias constituyen su principal componente y las técnicas de secuenciación molecular han permitido caracterizar con mayor precisión su composición y diversidad.
La microbiota contribuye a la digestión y obtención de energía, además de participar en la homeostasis metabólica, inmunológica y estructural del huésped. Sus productos de fermentación son metabólicamente activos y, cuando existe disbiosis, pueden modificarse las funciones y vías metabólicas del huésped, asociándose con enfermedades gastrointestinales, endocrinas, metabólicas, inmunológicas, comportamentales y cardiovasculares.
La alimentación es uno de los principales moduladores de la microbiota y puede influir en el riesgo cardiometabólico. En humanos, diferentes patrones dietarios se han asociado con cambios en microorganismos y metabolitos relacionados con la salud cardiovascular, y la respuesta puede variar entre individuos según las características de su microbiota.
En perros también se ha documentado una interacción entre microbiota, metabolitos y enfermedad cardiovascular. En animales con degeneración valvular mitral mixomatosa se ha observado una relación entre el índice de disbiosis y la progresión de la enfermedad.
Estos antecedentes sustentan nuestro proyecto, orientado a determinar si los cambios de la microbiota asociados con una dieta rica en leguminosas se relacionan con parámetros ecocardiográficos, electrocardiográficos y biomarcadores cardiacos.
Nuestro proyecto de investigación
El objetivo es describir el comportamiento de parámetros paraclínicos predictivos de CMD en caninos alimentados con dietas ricas en leguminosas, así como la composición y diversidad de su microbiota fecal antes y después de un cambio de dieta.
Se realizará examen clínico, evaluación ecocardiográfica y electrocardiográfica y medición de NT-proBNP. Además, se obtendrán muestras frescas de materia fecal para extraer ADN bacteriano, amplificar el gen 16S ARNr y realizar su secuenciación mediante tecnología de tercera generación.
Las secuencias obtenidas serán procesadas mediante análisis bioinformático para identificar variantes de secuencia de amplicón (ASV), asignarlas taxonómicamente y calcular métricas de diversidad alfa y beta. Posteriormente se evaluará la posible asociación entre las variables paraclínicas y la microbiota mediante análisis de correlación y modelos multivariados adecuados para datos composicionales.
Los resultados contribuirán al conocimiento de la CMD asociada a la dieta y permitirán establecer una base para futuras investigaciones, especialmente en Colombia, donde la evidencia disponible sobre esta entidad se limita actualmente a reportes de caso.
Conclusión:
La evidencia actual sobre la cardiomiopatía dilatada asociada a la dieta (CMD-ad) sugiere un origen multifactorial donde la microbiota intestinal y el eje intestino-corazón podrían desempeñar un papel clave frente a dietas ricas en leguminosas. Dado que no se ha demostrado una causalidad directa y los hallazgos en Colombia se limitan a reportes de caso, este estudio se plantea como un proyecto de investigación en desarrollo que busca evaluar la relación entre la microbiota fecal y los parámetros cardiacos en caninos locales para aportar evidencia científica clave en el país.
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